Hay de grasas a grasas, y mientras unas son malas para la salud, otras son necesarias.

En nuestra dieta diaria nos vamos a encontrar con dos tipos de grasas: Las grasas saturadas y las insaturadas. La mayoría ya hemos escuchado hablar de estos términos, pero muchas veces no nos queda clara la diferencia. Una grasa es saturada cuando los átomos de carbono de sus moléculas se unen a todos los átomos de hidrógeno, lo cual hace que esta grasa se solidifique a temperatura ambiente, mientras que las grasas insaturadas permanecen líquidas a temperatura ambiente.

 Entre las grasas malas o saturadas, se encuentra un subtipo sintético que debemos evitar como si fuera la peste: las grasas hidrogenadas o trans. Son el producto de someter las grasas insaturadas a un proceso llamado hidrogenación, con el fin de cambiar su aspecto, su textura y sus posibilidades de empleo.

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