A nadie le gusta vivir en una casa gris y sin vida. Pero pintar no se trata de sólo agarrar una brocha y pintura y ponerse a aplicar capa tras capa, ya que el resultado final puede ser que no sea el que esperábamos. Con un poco de conocimiento y creatividad puedes llevar tu casa a una dimensión completamente diferente.

Primero comencemos con la selección de la pintura ideal. Escoger la pintura más adecuada es fundamental para lograr el acabado en los diferentes tonos y texturas que queramos.

Si compras pintura preparada comercialmente, te recomendamos que elijas el tono más claro al que escogiste en un principio. Esto se debe a que las plantillas de colores producen un efecto visual más oscuro debido a la proximidad con colores similares. Además, al momento de que se aplica un color sobre una superficie grande, este cambia y se oscurece, dependiendo de la cantidad y tipo de luz que reciba. Cuando la pintura es brillante, como en el caso de los esmaltes o las pinturas oleosas, al aplicarse aumentan su intensidad.

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