En comunidades rurales o semi rurales, conseguir combustible siempre es un problema: el gas es caro y la madera es escasa además de que representa talar árboles, cosa que nos perjudica a todos. Pero existe una solución a la mano de todos con la que obtenemos energía casi gratuita y además cuidamos el medio ambiente.

Un Biodigestor es básicamente un cilindro o contenedor sellado, hecho de ferrocemento (*), plástico o de tubería PVC, por donde entran aguas negras provenientes del estiércol, desperdicios de comida y rastrojos de siembra. Estos desperdicios producen gas metano, el cual se puede utilizar para cocinar, calentar la casa o para el alumbrado.

¿Cómo funciona?

Debido a la ausencia de oxígeno, las bacterias anaerobias se multiplican y procesan la materia orgánica produciendo así gas metano. Cuando se inicia la producción de gas metano, la fosa debe de ser cargada con 30 quintales de estiércol (como 3 toneladas) y 500 galones de agua (2,273 litros). Diariamente se le deben de cargar de 4.54 a 5.44 kilos de estiércol y debe permanecer tapado por un período de 25 a 40 días. Cuando salen estos desperdicios del biodigestor, el agua la puedes destinar para alimentar un humedal artificial en el que haya plantas tales como la chuspata, platanillo o papiro. Estas plantas tienen la capacidad de absorber los nutrientes del agua y así limpiarla

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